Seguimos platicando en el bar, en el taxi, en el hotel; era nuestra primera conversación de verdad. Me enteré de su compleja relación con su padre, de su cardiopatía congénita y de que alguna vez tuvo un perro que llamó "Bruni", como la cantante. Me contó de sus necesidades físicas, económicas y la responsabilidad que tenía con su hermana. Su vanidad y arrogancia ya no importó, el que fuese consciente de su vida y valor, le dio mayor belleza. Hablamos de la moral y tratamos (inútilmente) de definir conceptos artísticos, jamás pensé que conociera tanto de cine, ni que hubiese visto Aratat. Noté que movía mucho las manos y que su inglés era bastante bueno. No había recibido una buena educación, ni tenía estudios profesionales, me dijo entonces que la actuación era sólo un trabajo temporal. No sabía lo que quería, pero odiaba Milán y la bola de seudoartistas con los que trabajaba. Y así sentí que conversaba con algún ser amado. Luego ocurrió que seguimos conversando, más directos y cínicos; y sólo por esa noche, nos olvidamos de hacer el amor.
14 marzo 2013
10 marzo 2013
Crisantemos
estaba triste,
él había oído de los colores de las flores en una mujer,
regresó con brotes blancos,
crisantemos puros,
triste yo,
triste ellas,
así nos matamos.
03 marzo 2013
Síndrome de Abstinencia.
Amanezco de nuevo con la ansiedad de tu piel. Tiemblo al recordar la infinidad de movimientos en la cama, sudo y pienso en nuestras sombras apenas tan diferentes, notando mi forma de ganso y la tuya de avestruz; blanca yo como las sábanas, negro tú como el silencio. Y nada trae calma, cada humo es tu fragancia, cada color lo robas. Estoy a la espera, la eterna e intolerante espera, de tu cuerpo, de tu ajena piel ahora. Y no puedo sino acurrucarme desnuda y pensar en su dureza y peligrosidad, y en la poca suerte de esos días en que fuimos la misma carne, arañada y gastada. Odio amanecer con estas ganas, este apetito de ti, arrepentimiento e infierno es tu cuerpo, tu inmundo y asqueroso cuerpo.
01 marzo 2013
En tercera persona.
Los sentimientos de la que se encuentra en esa habitación son inútiles, tiene la inteligencia dormida y aunque sea de párpados ligeros, cierra la mirada. Y es tan absurda, tan obsoleta, tan mosca, que se escribe en tercera persona.
24 febrero 2013
La historia de un hueco.
Imagínate que un día enciendes tu ordenador, sí, nada especial, oh espera, qué es ese letrero que ni tu inglés logra descifrar. Es un aviso que indica tu disco duro, se chingó, valió verga, y nada puedes hacer, es basura metálica. Valió madres y con él todo; música, fotos, vídeos, textos, audios, accesos... Es una ciber-pesadilla, sólo despierta y ya. Bueno yo no puedo a mi me acaba de suceder.
Enciendo el computador y no puedo creer que tenga nada, nada. No evitaría llorar, pero no lo siento, pienso que debo despojarme, olvidar la virtualidad y aceptarlo. Pero sí pienso no se me dejan de venir imágenes de todo lo que tenía. Lo que más lamento son las fotos: fotos de mí, de mí a los 15 con cientos de flores en mi cama (eran muchísimas), a los 16, 17, 18 y así hasta llegar a hoy; fotos de las veces que salí con viejos amigos, unos muertos, otros forasteros; las de los viajes, ya no podré ver esos mares, esos desiertos, con rostros amables, otros apenas perceptibles en las esquinas, y mi silueta entre ellos; luego pienso en las personales, las bien escondidas entre carpetas, que mostraban desnudos dos hombros y a veces cuatro, y luego están las editadas, mis inicios en el diseño... Ahora sí no puedo evitar llorar; podré recuperar algunas huellas en amigos, pero lo íntimo, lo muerto, lo único, eso ya no.
Luego están los vídeos con mi cuerpo y su metamorfosis, lo mismo con mi voz en los audios, y qué triste perder las veces que cantaba con mi abuela. La música, los más de seis mil elementos elegidos en años, bueno, esos están regados por la red, poco a poco los recuperaré... Pero este silencio es espantoso.
Lo que me acaba de pasar un hoyo negro que deja un hueco en la historia de mi vida, es una etapa sin nombres, lugares, ni registro.Y eso sí duele, parece un juego de espejos en mi mente, que en cada reflejo pierden nitidez. Sin duda la lista es interminable pero veré su fin en el olvido.
05 febrero 2013
De las veces que te canto.
Si te canto así es para que en un grito te atraviese,
toda mi voz la tuerzo a ti,
es un látigo con que castiga,
un placentero metal punzante.
Escucha amor,
que lo que hoy me sale ya no entra,
y no se repite ni en soplos,
escucha mis membranas de loba,
y el intento de sirena que soy.
Aguarda ahora, a que un beso, me calle.
toda mi voz la tuerzo a ti,
es un látigo con que castiga,
un placentero metal punzante.
Escucha amor,
que lo que hoy me sale ya no entra,
y no se repite ni en soplos,
escucha mis membranas de loba,
y el intento de sirena que soy.
Aguarda ahora, a que un beso, me calle.
17 enero 2013
A desvelos y olvidos.
Me gustas a las tres de la mañana,
sin telarañas en los ojos,
ni peces que te tuerzan la boca;
como un capullo, apenas floreciente,
rociada de la humedad matinal.
Y yo, lleno de ganas que no me dejan soñar,
olerte en mi brazos y verte abandona en ti,
tan frágil de nubes,
tan muerta y tibia,
tan alunada y aún nocturna.
09 enero 2013
De cara al sol.
"Nadie, José, nadie entenderá porque ahora que la bala te está matando, se te dibuja una sonrisa. Nadie, Martí, nadie, entenderá porque te vas alegre, pese a todo. Nadie, José, nadie, entenderá porque te vas sereno, hermoso. Nadie entenderá que mueres para empezar a vivir eternamente con los pobres de la tierra. Nadie entenderá que te vas contento porque desde Dos Ríos, a instantes de la muerte, tú José, tú Martí, sabías que seríamos para siempre libres. Por eso, tú, José Martí, exhalas, este 19 de mayo de 1895, el último y contento aliento, de cara al sol como soñaste". José Arreola.
07 enero 2013
Si te viera, yo podría...
1.- Pasar de largo y voltear una cuadra más tarde, luego irme a casa.
2.- Pasar de largo, regresar y perseguirte en las compras, luego irme a casa.
3.- Pasar de largo, regresar y perseguirte siempre; ya no volver a casa.
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